El hombre invisible

14 octubre, 2013 § Deja un comentario

Durante un instante lo contempló demasiado sorprendida para hablar. Sostenía con una mano una tela blanca, una servilleta que había traído consigo, y se cubría con ella la parte inferior de la cara, de modo que su boca y sus mandíbulas quedaban completamente escondidas y esa era la razón de su voz apagada. Pero no fue esto lo que sobresaltó a la señora Hall, sino el hecho de que la parte de su frente que no estaba cubierta por las gafas negras había sido vendada, y que otra venda le cubría las orejas. Por lo tanto, ni un centímetro de su rostro era visible”

El hombre invisible, 1897, Herbert George Wells


 

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